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— El Concepto

Amor, deseo y libertad

Una reflexión honesta sobre el swing, como práctica de sexo social entre adultos conscientes, libres y responsables.

Amor & deseo

No siempre fue así

En la sociedad contemporánea, particularmente en la cultura occidental, amor y sexo tienden a ser tratados como conceptos inseparables. Pero no siempre fue así. Y no faltan ejemplos de quienes hipócritamente defienden esa “obligación”, estando muy lejos de practicarla.

Para muchos, amar a alguien, y estar en una relación estable, no impide sentir deseo por otras personas, y asumirlo. Conviene recordar que, en el origen, el ser humano era polígamo. La monogamia que hoy prevalece proviene, en gran medida, de un modelo social fuertemente moldeado por la moral judeocristiana, raramente cuestionado, y que con el tiempo se convirtió en norma.

Aunque resulta difícil trazar el verdadero origen del swing, es incuestionable que la práctica del sexo en grupo siempre ha existido. Los swingers de hoy no son, en esencia, polígamos: no se enamoran necesariamente de otras personas. Simplemente separan, con naturalidad, lo que durante siglos se obligó a (con)fundir.

Sexo social

Variantes, fantasías, libertad

El swing es, en esencia, la práctica del sexo social, generalmente entre parejas, aunque con variantes que dependen de las fantasías y de los gustos de cada uno.

Hay quien empieza por incluir a un tercero, un hombre o una mujer que se suma a la pareja, formando un trío que, en rigor, es más un ménage à trois que un swing propiamente dicho. Hay quien se queda en los preliminares y en las caricias, sin llegar a la penetración con otra persona. Hay quien va más lejos. Hay quien cambia de capítulo cada noche.

Independientemente de las definiciones que se quieran aplicar, todas estas variantes son legítimas, siempre que respeten la libertad individual de todos los implicados. Esa es, en el fondo, la única regla.

Los seis pilares

Cómo lo practica XClube

Seis dimensiones por las que este club se mide, todas las noches

Discreción

La privacidad es el primer lujo. Aquí nadie ve lo que no debe verse, y lo que ocurre dentro de estas paredes nunca cruza la puerta.

Curaduría

Cada socio es cuidadosamente acogido. XClube es un círculo cerrado, donde la calidad humana de quienes están dentro define el ambiente de quien entra.

Sensualidad

Una celebración sofisticada del deseo. Sin prisas, sin juicios, en que el juego de la seducción ocurre al ritmo de cada uno.

Excelencia

Espacios impecables, equipo dedicado, fiestas memorables. Un estándar que se mantiene edición tras edición, desde hace más de dos décadas.

Libertad

Libertad de ser, de explorar, de compartir. Siempre con el respeto mutuo como piedra angular, y el "no" como derecho que aquí no se discute.

Sorpresa

Cada noche es única. Escenografías, temas, atmósferas y momentos pensados al detalle, para que nada, en XClube, se permita ser banal.

«El swing es, en esencia, la práctica del sexo social, entre parejas, con tantas variantes como fantasías tiene quien lo vive»

XClube

Confianza mutua

Sin traición, sin infidelidad

Conceptos con gran peso en la sociedad actual encajan mal, o simplemente no se aplican, a las parejas swingers. Lo que muchos hacen a escondidas, y que la sociedad llama traición, aquí pasa a ser permitido, alentado y acordado por la propia pareja.

Del mismo modo, la infidelidad deja de tener sentido entre los miembros de una pareja swinger: el consentimiento mutuo para que exista una relación sexual con otras personas evita que se instale la, tantas veces perjudicial, pérdida de confianza entre ambos.

Donde hay transparencia absoluta, no hay traición posible

Madurez

Una decisión meditada

Pero no se piense que no hay riesgos en el swing. Los hay, sobre todo cuando la decisión de practicarlo no está suficientemente meditada, o cuando la pareja no está completa y perfectamente sintonizada respecto a sus objetivos.

Ver a la propia pareja con otra persona puede no ser fácil de vivir, cuando los presupuestos no están cumplidos. Y es imperativo interiorizar una verdad que se repite demasiado: el swing no es un remedio para matrimonios frágiles, al contrario: tiende a complicar – y, a veces, a destruir – relaciones que se intentan salvar por esta vía.

El swing exige madurez. Todo lo demás viene de ella

En síntesis

Son muchos los motivos que pueden llevar a una pareja a iniciarse en el swing, y el más invocado, inevitablemente, es la voluntad de contrarrestar la monotonía que tiende a instalarse en una vida vivida solo de dos. Pero esto no es regla. Hay quien empieza siendo novio y novia; hay quien es swinger desde el primer día de un matrimonio largo.

Lo que no deja dudas es que el swing es, esencialmente, sexo social: una actividad social basada en la actividad sexual, debidamente consentida, practicada entre adultos conscientes y responsables. Sin imposiciones de género u orientación, aunque la mayoría de los casos se dan entre parejas heterosexuales.

Lo demás es cosa de cada cual, viviéndolo a su manera

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